18 de enero de 2013

DÉJAME DECIRTE...

Déjame decirte: Que sólo el sándalo había provocado despertar mis suspiros por el aroma que he embebido a través de mis receptores olfativos provocando mi embeleso Déjame decirte: Que solamente el paisaje de un ocaso entre el rojizo de los rayos había cautivado mi mirada dejándola anonadada y mis pupilas clavadas y perdidas en el deseo. Déjame decirte: Que tan sólo las bellas notas emitidas desde las sinfonías de Mozart hechizaron mis sentidos, y cautivaron mis oídos enamorando mi alma transportándola al cielo. También quiero decirte: Que el agua limpia y clara que corre por los ríos y empapan mi piel morena me hizo sentir la sangre por mis venas, dándole vida a mi cuerpo haciéndolo más sutil y más terso. Déjame decirte: Que mis glándulas gustativas al saborear una delicia de comida aparte de nutrir me da energía y vigoriza mi espíritu elevándolo a la dicha. Pero lo más grandioso de todo es que ahora ni el sándalo, ni Mozart ni el ocaso ni los ríos ha pasado algo conmigo que ha hecho maravillas es el recuerdo de tus ojos, y fue tu voz que al escucharte la que motivó y me dio nueva vida desde la cabeza a los pies y a todo el infinito de mi ser. ¿Y qué pasará? me pregunto con el sentido del gusto cuando prueben tus dulces labios y la exquisitez de tus besos que más hará de mí ese sentido me transportará al infinito, viajaré por las estrellas, volaré por el espacio visitaré al mismo cielo me recostaré en las nubes y entre el trinar de las aves, me quedaré sin aliento sin pensamiento y con vida embrujado para siempre sólo te pido mujer, cuando llegue a suceder que me ates en tu abrazo para que pueda volver.

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