Caminos estrechos, suelo de espinas; lágrimas que perforan el alma. Palabras que congelan el aire y suelen matar con más precisión que cualquier arma. Frío en pleno verano, frío que eriza la piel y corta el aliento y que nada tiene que ver con el clima.
Resulta más cómodo vivir entre mentiras, que decir la verdad.
La ingenuidad resulta inadecuada y a veces fuera de lugar. La felicidad esta en lo alto de una montaña difícil de escalar y no todos los desafiantes resultan victoriosos en su andar.
¿Qué es mejor? Si al tratar de ser honesto se te cierran puertas y te pisotean.
Y al vivir de cierta forma, te traicionas a ti mismo. Te llenas de mil una cosas; pero tu interior está vacío. Caminar sobre espinas termina siendo algo que no duele, y con el paso del tiempo ya no hay lágrimas y las palabras terminan congelando el alma. Vivir en sí, es cosa seria. El hecho es no dejarse vencer es válido tener altibajos, pero jamás retirarse porque ya no hay más que hacer. Mientras se tenga vida se tendrá la oportunidad para aprender las lecciones del día a día.
El cielo por más nublado que esté, siempre se aclara para dejarte ver su verdadero color. Y las nubes por más negras que estén siempre regresan a su blanco perfecto, las noches oscuras dan paso a días soleados cargados de luz y buena energía. Vive la vida teniendo en cuenta los riesgos, responsabilizándote de cada uno de ellos. Haciendo lo mejor para tu propia vida, amándote y respetándote cada segundo, agradeciendo la maravilla de contar con lo más preciado que existe.
¡La vida!
No hay comentarios:
Publicar un comentario