Cuando descubres la sinceridad que hay siempre en un "te odio" y la hipocresía que suele haber en muchos "te amo", te planteas si enamorarse es más una cuestión de oportunidades que de elecciones.
Cuando comprendes lo que es de verdad “dame buena compañía y quítame penas” y sin embargo la de cosas que hacemos por amor y en las muchas de ellas que no hacemos por nosotros mismos.
Cuando empiezas a dejar de justificar tus decisiones porque parece que las estabas tomando pensando en los demás.
Cuando te das cuenta que no se puede ser fuerte con alguien que es tu debilidad, y que la vida se convierte en una colección de “ultimas veces”.
Cuando asumes que ser especial puede durar un instante y ser vulgar, toda una vida.
Es cuando puedes decidir de que si de algo estas seguro en esta vida es de la firmeza de tus sentimientos.
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