Un día te cruzarás con tu alma gemela, porque todos tenemos una, o varias.
Tu alma gemela no aparece en tu vida con preaviso, ni pide cita para llegar. Porque tu alma gemela no entra en tu vida en paz, ni llega para ordenar tus espacios y tus cajas.
Tu alma gemela viene cargada de nuevas preguntas, de esas que te obligan a embarcarte en nuevos proyectos. Porque tu alma gemela cambia tu mundo marcando un antes y un después de su presencia.
Tu alma gemela no viene a aplaudir tus ocurrencias ni a cumplir tus normas. Porque tu alma gemela conseguirá que cambies de opinión, pondrá en duda tus para siempre y tirará a la basura tus nunca más.
Tu alma gemela no es una compañía cómoda como no lo es ningún juego apasionante, ni ningún viaje alrededor del mundo. Porque en la mochila no trae respuestas a tus por qué, ni siquiera trae otros de repuesto.
Tu alma gemela trae los lápices para construir todos los planos que transformarán en autopistas tus caminos forestales, y el brillo en los ojos que te convencerá de que tú puedes. Porque tu alma gemela no será complaciente, pero sin ella no sería tan divertido cambiar el mundo.
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